martes, 15 de noviembre de 2011

WIRIKUTA: EL CORAZÓN DE LA VIDA BAJO EL ACECHO TRASNACIONAL.


Hace una década un maraka´ame (cantador) compartió para su pueblo la revelación de un sueño que tuvo en Wirikuta[1]  en el cual, veía como “las entrañas de la Madre Tierra estaban siendo desgarradas y su vientre era rasgado y pisoteado”.
Lo que fuera la visión que un maraka´ame tuvo hace diez años ahora toma fuerza en la amenaza real que enfrenta el territorio sagrado de Wirikuta, lugar que hoy quiere ser alcanzado por el extractivismo voraz del neoliberalismo, que en nombre del desarrollo obediente a las políticas globales del mercado, ha decido operar su maquinaria de destrucción en Wirikuta considerada para los wixaritari (huicholes) “pilar fundamental de la vida y del universo”.

Foto editada: Salvemos Wirikuta http://salvemoswirikuta.blogspot.com/
Kauyumaritsie también conocido como El Bernalejo o el corazón de Wirikuta, es uno de los sitios sagrados que se encuentran dentro de la extensión de 140 mil 211 hectáreas que comprende el área geográfica de Wirikuta,  hoy amenazada por la empresa minera Golondrina S.A. de C.V., filial de la empresa canadiense West Timmins Mining, que busca explotar oro con el método de tajo a cielo abierto en este territorio.
En días recientes tal amenaza fue anunciada por habitantes de la comunidad de las Margaritas ubicada en el municipio de Catorce. Según fuentes oficiales hasta el momento las vetas de oro que dicha empresa pretende aprovechar se encuentran dentro de los lotes mineros denominados “La Lira” y “El Bernalejo” con 77. 63 y 37.88 hectáreas respectivamente, que además de ubicarse en el corazón de Wirikuta también se encuentran dentro de la zona de “cacería de peyote” del pueblo wixárika (huichol), particularmente de Ta tei kie, San Andrés Coamiata.
Lo anterior sumado a la amenaza de explotación de plata que la empresa canadiense First Majestic Silver Corp, a través de Minera Real Bonanza S.A. de C.V. y Minera Real de Catorce, S.A. de C.V., pretende llevar a cabo en 6 mil 678 hectáreas que comprenden las 22 concesiones adquiridas en 2009[2], representa una seria agresión para el pueblo wixárika que ha visto vulnerados sus derechos fundamentales como el derecho a la consulta, a la preservación de su cultura y prácticas tradicionales, y el derecho a decidir sobre su territorio.
Wirikuta es el lugar donde el pueblo wixárika (huichol) ha peregrinado desde tiempos inmemoriales para recrear los pasos que dieran sus antepasados en la creación del mundo y del universo. Ella “es matriz de la lluvia y de la fertilidad” y el lugar donde nació el sol, así lo aseguran los wixaritari (huicholes), que verían devastada su cultura en caso de que cualquier empresa minera comenzara a operar en este territorio.
Además de contar con un Plan de Manejo del Área Natural Protegida que prohíbe la actividad minera en la mayor parte de este territorio; por su valor ancestral y riqueza cultural Wirikuta fue declarada en 1994 Área Natural Protegida y Patrimonio Histórico y Cultural por el gobierno de San Luis Potosí y en 1999 fue sumada por la UNESCO a la red de los 14 sitios sagrados más importantes del mundo siendo candidata también para obtener el nombramiento de patrimonio de la humanidad.
Al consentir la intervención del cualquier empresa minera además de desconocer dichos nombramiento, el gobierno federal está violando tratados y convenios internacionales como el 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos;  así como la ley de Consulta Indígena del estado de San Luis Potosí.
Ante tal situación en un acta emitida en la décima reunión del Consejo Regional Wixárika en Defensa de Wirikuta[3] el 9 de abril del presente año, el pueblo wixárika se pregunta: ¿de qué sirven entonces, los acuerdos, los decretos, los planes de manejo, y las palabras de Felipe Calderón vestido de wixárika prometiendo la protección de nuestros lugares sagrados a la hora de firmar el pacto Hauxamanaka hace apenas dos años?[4], donde además le recuerdan al gobierno su “obligación constitucional histórica y moral” de respetar el patrimonio fundamental de todos los mexicanos y de la humanidad.

Foto: Colectivo 3.1416
La responsabilidad de los gobiernos en la protección y promoción de los derechos indígenas, así como de sus prácticas sociales, culturales, religiosas y espirituales bajo el respeto irrestricto a sus territorios, instituciones y formas tradicionales de organización, son algunos de los ejes que atraviesan los artículos de los documentos citados, reivindicados también en los Acuerdos de San Andrés Larrainzar firmados en 1996 por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, siendo el derecho a la consulta y el respeto a la cultura y a  los territorios indígenas, los temas centrales que guían los principales reclamos que el pueblo wixárika hace al gobierno mexicano.
No obstante, en la respuesta dada por el gobierno federal el 19 de julio de este año al Relator Especial de la Organización de Naciones Unidas, James Anaya, asignado para revisar el caso de Wirikuta[5], queda descubierta la violación tácita a estos derechos ya que es imposible hablar  de un consentimiento “libre, previo e informado”[6] cuando la empresa minera no cuenta siquiera con un estudio de impacto ambiental en la región, ni con un proceso real de consulta  que las respalde.
Así,  en vez de escuchar y respetar la voz de las asambleas, autoridades tradicionales y  decisiones comunales; el gobierno mexicano a través de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), le apuesta a una campaña de simulación y “división artificial”[7] que en un supuesto afán por defender Wirikuta vaya abriendo cancha a los intereses de las empresas mineras.
Bajo esta lógica el pasado mes de agosto la CDI junto con la Reforma Agraria y la presencia de algunos integrantes del pueblo wixárika manipulados por estas instituciónes, se dieron cita en Wirikuta para llevar a cabo la georeferenciación de los sitios sagrados y demandar al gobierno “que se respeten esos kilómetros cuadrados de territorio medido con exactitud, para salvaguardar la vida del pueblo wixárika”[8],  lo cual es un hecho grave que además de violentar la concepción que los pueblos indígenas tienen de sus territorios y su integralidad, y pasar por encima de la voluntad del Consero Regional Wixárika que había exigido se cancelaran dichas mediciones; es una acción que se traduce en un intento por terminar de armar el montaje que permitiría que cualquier empresa minera pudiera explotar la región, legitimándose con el uso manipulado del discurso de protección de los sitios sagrados.
Para el pueblo wixárika, Wirikuta es una totalidad y aclaran que “del sur al norte, la sierra es un conjunto de kaka´yarixi o antepasados fundamentales y manantiales imprescindibles para la lluvia y la fertilidad de nuestro país”[9]. Así, violentar Wirikuta implica un costo para toda la humanidad, tal como lo advierten los wixaritari en una carta entregada a la presidencia el 9 de mayo del presente año, donde denuncian “el intento de desaparición forzada de todo un pueblo, el pueblo wixárika”.
Wirikuta: La riqueza ancestral
Reunax+, es el nombre en wixárika que refiere al lugar donde comenzó la vida, es  ahí en el Cerro del Quemado donde hace cientos de años llegó elmaxa, el venado[10],  que con sus cuernos elevaría al sol a los cielos para liberar al mundo de la oscuridad de la noche. Es ahí en Wirikuta donde comenzó todo, donde nacería la luz que iluminaría la vida en el planeta y uno de los pilares donde ésta se sostiene.
En la peregrinación a Wirikuta los wixaritari recrean el transitar de sus antepasados recogiendo a cada paso su memoria guiados por los maraka´ate, cantadores dedicados a proteger el sol y procurar que éste permanezca alejado de la tierra y que así no pueda ser atacado por la serpiente de dos cabezas que amenaza al mundo con devolverlo a la oscuridad. Tatewari, el abuelo fuego, guió a los antepasados de los wixaritari al amanecer y  fue gracias a él que los xukurikate[11]llegaron al Cerro del Quemado, lugar donde nació el sol.
Es ahí en Wirikuta donde se  hallan los manantiales sagrados de Tanana, Maza+ Tek+, Maza+ Hata cuya agua fuera la que bebieran y sacralizaran las antiguas generaciones de peregrinos; y en donde cada año tras una peregrinación de aproximadamente 500 kilómetros llegan los wixaritari desde la Sierra Madre Occidental[12] al desierto de Real de Catorce en San Luis Potosí, para recrear el ciclo de la vida y culminar sus rezos en el Reunax+.
Es ahí en Wirikuta donde crece el híkuri, corazón de los antepasados conocido como el peyote, planta sagrada representativa de la cultura wixárika en torno a la cual cada año, entre cantos y danzas que penetran en la tierra y se elevan a los cielos a través de las plumas del águila, los maraka’ate (cantadores) dialogan y acuerdan con los antepasados para que juntos sigan construyendo la fecundidad de la tierra y permitan que en ella germine el maíz. Eso es lo que pasa en la fiesta del peyote, hikuri neixa, espacio de danza vestido de canto y oración donde los peyoteros guían los pasos de los danzantes hacia los cinco puntos cardinales saliendo del centro del universo,  el fuego,  para después regresar a él.
Para los wixaritari el mundo se sostiene a partir del equilibrio que se logra en la relación opuesta, pero fundamental, entre el día y la noche, donde Reutari y Reunar+ representan respectivamente, el inframundo, el reino de la oscuridad y la muerte, y el cielo, lugar de luz y de vida. Esta dualidad es uno de los puntos cardinales del “mapa cosmogónico”[13] que rige el universo huichol, dualidad que se consuma ahí en Wirikuta, lugar donde los primeros peregrinos provenientes del mar llegaron en busca de la vida para encontrarla.
“Nada se veía y todo era muy oscuro, y como nadie se veía no había nada, ni piedras ni nada, porque no se veía nada. Entonces ahí estaban los antepasados de nosotros, pero en el agua. Entonces el agua se empezó a hacer poquita y más poquita, y en Haramara unos antepasados salieron del mar para caminar; eran los primeros que fueron a la peregrinación, los xukurikate, porque querían encontrar su vida”[14]
Wirikuta guarda en sus tierras el instante culminante de la creación, no obstante, cada momento de ésta, desde que los peregrinos salen del centro Te´akata (el fuego) pasando por Haramara (Nayarit), Xapawilleme (Jalisco), Hauxamanaka (Durango), hasta llegar a Wirikuta (San Luis Potosí), guarda su trascendencia en el universo mítico y ancestral que da forma y sentido a la ritualidad cotidiana de los wixaritari, a sus formas tradicionales de organización, a su ciclo festivo y agrícola, pero también a la propia existencia de la vida y del universo.

Toño pintando un águila durante la Caravana al Sur por la Paz con Justicia y Dignidad.
Tal ritualidad es desde la cual ellos conciben la vida y donde se desprenden y mantienen todas sus relaciones orgánicas como cultura. Su caminar como pueblo cobra sentido en esta relación y vínculo vivo que mantienen con el origen y con los antepasados, con quienes los maraka´ate, haciendo uso del muwieri (instrumento de sus rezos), guardan una comunicación íntima con ellos a través de sus sueños, ofrendas, danzas, cantos y sacrificios, que se vuelven el vínculo de esta relación sagrada de la cual depende el estar y permanencia de los wixaritari como pueblo y cultura viva.
La peregrinación a Wirikuta no comienza ni termina en ella, pero es ahí donde todo vuelve a empezar, donde los wixaritari renacen desde el centro de sus mitos y en el retorno a su origen, en un dialogó intimo con el desierto donde renombran la realidad y la liberan de sus conceptos, la intervienen para dejarla fluir en medio de un ritual de purificación y liberación donde los peregrinos se confiesan ante el grupo para una vez purificados pueda entrar al “lugar del híkuri” y no corran el riesgo de enloquecer y no poder salir de la oscuridad para encontrar la luz que ilumine al mundo.
T+karipa, la noche y Tukaripa, el día; son las representaciones míticas a partir de las cuales los wixaritari entienden los dos momentos de la creación. La noche, como el gran diluvio que inundara todo y trajera la oscuridad, relacionada con la temporada de lluvias, y el día como el momento en el que mundo se solidifica para dar paso a la vida. T+karipa, es el preludio de la existencia, cuando se deposita la semilla en la tierra sin saber si esta germinará y nacerá, es el momento de la incertidumbre que termina cuando llega Tukuripa, la temporada de seca, para anunciar el regreso del sol; y la existencia, antes inmadura, ahora resplandece para reafirmarse ante el cosmos. Ese es el tiempo de la cosecha, el tiempo de la vida.
Entender Wirikuta implica sumergirse en la complejidad del cosmos y de aquellos elementos  que interactúan simbólicamente, para ampliar nuestra visión del mundo que adquiere nuevos significados al mirar el peregrinar del pueblo wixárika como la extensión de los pasos de los antepasados,pero sobre todo, como la extensión de su lucha por la vida.



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Wirikuta: La historia de la minería y el presente de su devastación

La explotación de plata en la Sierra de Catorce comenzó en 1779 cuando llegaron los primeros gambusinos o buscadores de mineral para inaugurar la actividad minera, que abriría las puertas al desarrollo y crecimiento económico de la región. No obstante, éste crecimiento se fue relativizando por las guerras, los saqueos, la sobrexplotación de los recursos y a medida que los mismos procesos modernizadores dirigieron los beneficios de esta actividad a unas cuantas manos.
Cuando los mantos superficiales fueron agotados en 1798, la necesidad de profundizar los tiros (túneles verticales) que permitieran extender la explotación suelo abajo, implicó un incremento del uso de los recursos maderables de la región destinados para mantener en pie los socavones y atender las demandas del mismo crecimiento poblacional generado por el auge minero.
Ello devino en una sobrexplotación del medio ambiente agravada por el sobrepastoreo, ya que el uso de animales para mover los malacates fue fundamental para hacer caminar esta actividad, por lo menos hasta 1887 fecha en que comienza el proceso de electrificación de las minas.

EN LA FOTO: Jorge Quijano. Director turístico de Real de Catorce.
Jorge Quijano, Director turístico y guía local de Real de Catorce, dice tener un bosquejo que demuestra como antes la sierra de Catorce estaba poblada de encinos,  álamos y en menor medida mezquite; y como a partir de que los gambusinos  fueron descubriendo las betas de mineral,  los recursos maderables fueron destinados, entre otras cosas, para mantener en pie las minas mediante el uso de espolones de madera que servían para evitar los derrumbes.
Los procesos modernizadores que sobrevienen con la Revolución Industrial si bien impactaron favorablemente en el incremento de la producción,  disminuyendo gastos de operación, el uso de mano de obra; y  favoreciendo a su vez el mercado interno del mineral y su tránsito por el país para su exportación a través del ferrocarril;  éstos no frenaron la explotación de los recursos y por el contrario se incrementó el uso de la madera que fuera utilizada como combustibles para hacer trabajar las plantas eléctricas, también alimentadas en ese entonces con energía de origen hídrico.
La explotación no sólo heredaría una región semidevastada,  también traería consigo un éxodo poblacional ocasionado por la volatilidad de la minería, que sólo en los comienzos de la explotación significó la bonanza más o menos generalizada para los pobladores de la región que después, a raíz de los procesos modernizadores, fueron marginados de esta actividad, ahora bajo el control total del capital extranjero y a merced de las exigencias del mercado internacional.
Entre 1860 y 1890 la producción de plata fue en aumento y casi simultáneamente el oro comenzó a ganar preferencia en el mercado mundial, mientras México con el Porfiriato experimentaba un proceso de transición a un modelo de producción capitalista acompañado por una creciente demanda de mineral en el mercado internacional que marcaba las nuevas pautas del desarrollo dirigido al crecimiento hacia afuera y a la inversión del capital extranjero.
Mientras que la producción de plata perdió preferencia en el mercado internacional se recrudecieron las condiciones de competencia que, como un proceso inherente al desarrollo económico capitalista, comenzó a establecerse en la dinámica económica de esta actividad, pasando de una estructura productiva tradicional de crecimiento interno y de acceso a la propiedad,  a una estructura productiva capitalista que dejaría fuera a todos aquellos que no tenían los recursos necesarios para competir en el mercado mundial del mineral.
El último auge importante que registró esta actividad en la Sierra de Catorce fue durante el Porfiriato para después irse a pique durante la efervescensia social y política de la Revolución Mexicana que alejó  la inversión extranjera, que para ese entonces era el principal motor de esta industria. Así como la producción, la población de Real de Catorce también se fue a pique y de los  12 mil a 20 mil personas que lo habitaban en los comienzos de la explotación, ahora sólo le quedan un mil doscientos pobladores.
Una vez superado este periodo de crisis el último intento de explotación en la zona se registró en 1967 por parte de la Compañía Grupo Catorce que explotó la veta madre de San Agustín hasta 1991, única mina que siguió trabajando de las aproximadamente treinta[1] que se asentaron en la región.
Wirikuta: La vida cotidiana entre la violencia estructural
Entender Wirikuta implica sumergirse en la complejidad  de su paisaje, comprender la otra  parte de la realidad que convive con esta riqueza cultural que la llena de vida desde las prácticas ancestrales del pueblo wixárika (huichol). Es mirarla desde la quietud de sus paisajes tapizados por órganos, guardianes de Wirikuta; testigos congelados en el tiempo que susurran a través del viento la violencia estructural que se vive en esta región.
No obstante a su riqueza ancestral, Wirikuta también carga con una narrativa de pobreza y marginación social  que durante largos años los procesos modernizadores se encargaron de alimentar, dejando como herencia la desarticulación de identidades y comunidades enteras insertas en dinámicas desmovilizantes.
Wirikuta es un territorio habitado por comunidades mestizas cuyos ejidatarios son los propietarios[2] de estas tierras, todos marcados por una tradición minera que, si bien les concede una relación identitaria con su entorno, desde hace tiempo éste dejó de significarle arraigo a sus pobladores quienes en los altibajos de la minería y particularmente al término de la misma en los años noventa, en su mayoría tuvieron que emigrar a los centros urbanos más cercanos.
Don Vicente, Secretario del ejido de Potrero que perdiera sus dedos de la mano derecha en un accidente en la mina, cuenta que la última empresa que operó en la zona se llevó a casi la mitad de la población a trabajar, agregando que la gente se fue en busca de la vida porque en ese entonces ahí “todo había quedado muerto”.
“Yo tuve ocho hijos y se paralizó la mina y todos se me fueron, uno se me fue a Durango y ya no regresó, tiene siete años que no le veo la cara” asegura doña Francisca, Consejera del ejido de Potrero y agrega que la población “la mayoría está toda fuera ¿por qué? por la misma necesidad, aquí está canijo, porque no hay trabajo”.

EN LA FOTO: Don Vicente, Secretario ejidal de Potrero.
Potrero es una comunidad de aproximadamente 1000 habitantes que se ubica a una hora de Matehuala y a quince minutos de Real de Catorce. De sus 400 familias que en 1990 la habitaban ahora sólo quedan 120 que subsisten, entre otras cosas, del comercio, haciendo trabajos de limpieza de los hoteles en Real de Catorce, del mantenimiento y limpieza de la mina, sacando el antimonio de los tiros, de albañiles, de guías turísticos, de la cria de chivos  y del trabajo de la tierra.
Ellos son los mutilados de la mina, personas y pueblos enteros enmarcados por las ruinas del progreso que heredara para las futuras generaciones una región impactada por la deforestación, la alteración del ciclo climático y la creciente pobreza que devino en un fenómeno migratorio ocasionado por la falta de oportunidades reales para el libre y pleno desarrollo de la vida.
La migración[3] aún sigue marcando a este territorio y a sus familias que no tienen problema  que la actividad minera se asiente nuevamente  si ello significa una fuente de trabajo que frene la migración de sus hijos, que ante la falta de empleo se van a otras entidades como Monterrey, Tamaulipas, Jalisco o Zacatecas.
El turismo, las agroindustrias, el pastoreo de chivos y en menor medida la siembra de maíz de temporal y de riego, componen la actividad económica de la región, identificada principalmente por el turismo nacional e internacional que durante todo el año llega a Wirikuta en busca de la excentricidad del desierto cuyos principales atractivos turísticos: Real de Catorce, el pueblo fantasma, el Cerro del quemado y el híkuri (peyote),  le dan el valor comercial a este territorio.
No obstante, ninguna de estas actividades representa opciones reales para sus habitantes que mantiene sujetas sus necesidades primarias a los tiempos del turismo y a la escasa y deficiente oferta de trabajo que sale de Cedral, Matehuala, Real de Catorce; o bien de las agroindustrias y tomateras que captan la mano de obra barata de las comunidades, principalmente de la zona del bajío.
En el caso de las tomateras éstas también representan en lo inmediato una industria sumamente agresiva para el medio ambiente en particular para el híkuri  que literalmente es arrasado por esta agroindustria, ya que en el proceso de acondicionamiento de los terrenos para la siembra de tomate se barren cientos de hectáreas que albergan a esta planta sagrada. La industria tomatera interviene además en la contención de la lluvia al lanzar cohetes que sirven para dispersar las nubes y evitar que ésta manche los tomates.
Aunque en la región se implementa el sistema de riego el campo también ha dejado de representar una opción para los lugareños sujetos en su mayoría a la siembra de temporal ya que la disminución de las lluvias ocasionada por la deforestación, cuyo promedio oscila entre 340 y 380mm anuales, brinda pocas certezas a las comunidades que sólo cuentan con el agua concentrada en el subsuelo y en los manantiales para el aprovechamiento local, que pese a la deficiente infraestructura para su distribución, constituye una fuente de certidumbre para su vida que les sería arrebatada en caso de que se consumara la explotación minera.
La minería: El futuro incierto
Según los promedios y estándares generales de la minería moderna,  una mina utiliza por lo menos 10 mil litros de agua por tonelada de piedra extraída, lo cual implica un uso indiscriminado de este recurso que impacta directamente en la alteración de los ciclos hídricos de los mantos acuíferos subterráneos y superficiales de la región, así como en la progresiva disminución de este recurso.
En América Latina existen experiencias como el caso del altiplano potosino del sudoeste de Bolivia, lugar donde se implementó el megaproyecto de extracción de plata, zinc y plomo de la empresa Minera San Cristóbal que en 2007 comenzó la explotación a cielo abierto en esta región semidesértica, perforando pozos de donde extrae diariamente entre 40 y 50 mil litros cúbicos de agua del subsuelo, que además es agua fósil que data de 10 mil años atrás, según el informe del hidrogeólogo estadounidense Robert Moran[4], quien advierte sobre los niveles críticos a los que puede llegar esta región en caso de que la empresa minera continúe con dichos niveles de bombeo durante su vida activa que se proyecta a 20 años, los cuales ya comienzan a sentirse entre sus pobladores[5].
En el caso de la explotación a cielo abierto[6] que la empresa Minera Golondrina pretende llevar a cabo en el sitio sagrado de Kauyumaritsi en Wirikuta, según ejidatarios de la región, ésta habla de utilizar el agua del pozo de la zona de riego de las Margaritas, donde según el Plan de Manejo de Wirikuta sólo se permite su uso para el consumo local y no industrial.
El impacto ambiental de la minería además de sentirse en el uso irracional del agua  también es tangible en sus métodos sumamente  agresivos para el ecosistema y para los seres humanos, ya que el empleo de sustancias como el cianuro[7] o el xantato[8]; y los metales pesados por sí mismos, pueden ocasionar severos daños a la salud del ser humano, además de envenenar el agua y la tierra que a través de los procesos de filtración se contamina viéndose afectada en su producción y corriendo el riesgo de hacerse improductiva.
Jorge Quijano cuestiona la viabilidad de la minería: “ellos mismos saben que el agua que utilicen va a afectar la región, la ecología, la agricultura, por qué, porque es agua contaminada ¿qué se espera para nosotros?
Comunidad de Potrero, Mpo. de Catorce.
En el caso de Potrero a tan sólo algunos metros de distancia de esta comunidad se encuentra una presa de jales [9]y según testimonios de sus habitantes las tierras ubicadas en el perímetro que las rodea están “envenenadas” y han dejado de producir como debieran.
En 2010 el huracán Alex —que desatara intensas lluvias en la región— provocó deslaves del material contenido en las presas de jales de Potrero y San José de Coronados. Respecto a eso los estudios realizados por la Universidad de Guadalajara en coordinación con la Asociación Jalisciense de Apoyo a Grupos Indígenas (AJAGI) sobre el material deslavado desde la presa de jales “detectaron una concentración de 54 ppm de antimonio, cuando la doctrina científica asegura que 9 ppm para tener un impacto negativo en la salud humana”.
Preocupado por tal situación el Consejo Regional Wixárika se ha pronunciado extendiendo su apoyo a las comunidades del desierto que se han visto expuestas a “la contaminación del agua que beben, al incremento de enfermedades respiratorias, gastrointestinales o incluso cáncer debido a los venenos usado en la minería y el efecto de sus residuos químicos”[10].
Pese a que First Majestic asegura que “la mayor parte de las actividades de exploración se llevará a cabo en áreas subterráneas y probablemente no serán vistas”[11] también  reconoce que “algunos trabajos” pueden llevarse a cabo desde la superficie. Ello en vez de abonar a la clarificación de la información abona a la incertidumbre que de por sí impera en torno a este panorama de agravios y violaciones explícitas hacia el lugar sagrado de Wirikuta, hacia sus peregrinos ancestrales y hacia sus habitantes.
La incertidumbre en torno a los impactos de la actividad minera también se incrementa en la nula transparencia de la información ya que para estas fechas First Majestic Silver aún no presenta su estudio de impacto ambiental e incluso no cuenta siquiera con los permisos ambientales por parte de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el único informe Técnico “accesible” en su página con número de serie NI 43-101[12] consta de 77 páginas escritas en ingles.
No obstante a lo anterior, el gobierno Mexicano a través de la Secretaría de Economía en su reporte no. 51  de Coyuntura de la Minería Nacional con fecha del 11 de octubre del presente año, insiste en anunciar el arranque del proyecto de la “Minera Real Bonanza de Real Majestic en Real de Catorce”[13] que se plantea inicie en 2012.
A cambio de devastar la región y de ocasionar severas afectaciones ecológicas que mermarían aún más la condición y los modos de vida de sus pobladores,  Fisrt Majestic en la comunidad de Potrero ofrece talleres de platería, cocina y guitarra además de un Museo de Minería[14], prometiendo empleo para aquellos que concluyan satisfactoriamente su estancia en los talleres y para aquellos que se interesen en  trabajar en las minas.
No obstante, la generación de empleos viene a ser una cortina de humo ya que cualquier actividad minera se plantea límites en el tiempo. En el caso de First Majestic la explotación está proyectada para 10 años, por lo que ésta supuesta opción de trabajo tampoco resulta ser una salida real para los habitantes de la región que al concluir la explotación regresarían a su condición de vulnerabilidad agravada por el daño ambiental que herede la actividad minera para este territorio.
La ruptura del tejido social, la transgresión de lo sagrado, la destrucción física y simbólica del territorio, la descolectivización de los recursos, la contaminación ambiental con impacto  en la salud, el uso irracional de los recursos hídricos en detrimento de los modos de vida y la migración; son algunos de los problemas que atraviesan la historia de esta región, cuyos costos serían irreparables si First Majestic, Minera Golondrina o cualquier otra minera consumara la explotación en Wirikuta.


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La peregrinación del pueblo wixárika en su lucha por la vida

En su camino por defender Wirikuta el pueblo wixárika ha logrado construir un frente histórico de lucha con carácter regional que resultó en septiembre de 2010 en la formación del Consejo Regional Wixárika, órgano integrado por los gobiernos tradicionales y agrarios de las comunidades de San Sebastián, Santa Catarina y Bancos de San Hipólito, que se une en una sola voz extendida,  a través del Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Ha´a (FDW)[1] hacia la sociedad civil, para manifestar que “no puede haber negociación posible con la empresa minera y el gobierno federal, cuando lo que está en juego es la vida de un pueblo”.
El peregrinar del pueblo wixárika por la defensa de la vida comenzó hace cientos de años cuando los primeros peregrinos salieron de Haramara, San Blas (Nayarit) en busca de la luz que iluminara al mundo; desde ese entonces los wixaritari se han dedicado a protegerlo y librarlo de la oscuridad de la noche. Elevando sus rezos, ellos acuerdan con los antepasados la continuidad de la vida y la permanencia del sol en los cielos.
Ese es el destino de estos legendarios peregrinos, cuya vida fue marcada por los pasos firmes de sus antepasados que les heredaron esta importante tarea: la defensa de la vida. Y siendo esta su tarea epopéyica, no han dejado ni dejarán de peregrinar con tal de protegerla.
Así lo han manifestado a través de sus prácticas ancestrales, de su peregrinar cíclico y desde su ritualidad cotidiana; y así lo manifiestan ahora frente a la amenaza atroz de las empresas mineras transnacionales Firts Majestic y Minera Golondrina, que buscan reventar las venas del territorio sagrado de Wirikuta, donde circula la sangre y energía que hacen palpitar su corazón.
La lucha por la vida es inclaudicable y Wirikuta representa eso, un pilar fundamental de la vida y del universo, de “la integridad de Wirikuta depende que se mantenga el equilibrio de la vida en el universo” y dañarla significaría ir contra la propia existencia, así lo aseguran los wixaritari que advierten que es más fácil indemnizar a las empresas mineras que han adquirido concesiones en este territorio, que cargar con la tragedia que implicaría destruir Wirikuta.
El peregrinar por la defensa de la vida no tiene fronteras
Los wixaritari con sabiduría y serenidad, se han unido en un sólo rezo y en un sólo canto para hacer escuchar su voz de protesta ante el gobierno federal, ante instancias internacionales y ante los representantes de los intereses transnacionales.
Desde que la garra sin escrúpulos del capital transnacional apuntó hacia su corazón sagrado, los wixaritari se han valido de todos los recursos jurídicos a su alcance, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, asi como de todas las acciones de resistencia pacífica posibles con tal de echar atrás los megaproyectos mineros de las empresas First Majestic Silver y Minera Golondrina[2] que juntas tienen 30 concesiones que les fueron otorgadas por el gobierno federal y que les permitirían devastar este territorio sagrado.
Ante esta amenaza de destrucción y agravio a su cultura, en una carta emitida el 9 de mayo del 2011 a la Presidencia de la República, el pueblo wixárika expresó su palabra urgente a Felipe Calderón:
Señor presidente, somos originarios de este país, somos la raíz antigua y reiteramos: No nos destruyan la cultura wixárika, no se destruyan ustedes mismos por ignorancia de no saber lo que contienen esos valles de Wirikuta y esa sierra donde se ilumina el mundo.[3]
No obstante, este atropello que comenzara con la violación del pacto de Hauxa Manaka[4] (Durango, 2008), donde Felipe Calderón se compromete a proteger los sitios sagrados de los wixaritari, se extiende con la evasión y el letargo de las respuestas por parte del Ejecutivo Federal, que el 7 de junio turna el caso de Wirikuta a las Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), a la Secretaría de Economía (SE) y a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
En una segunda carta entregada el 23 de agosto a Presidencia, el pueblo wixárika expresa su desacuerdo y preocupación por la forma en la que han abordado el problema estas instancias federales, que hasta esa fecha no habían emitido ningún tipo de  respuesta al caso que les fue asignado.
Pero así como lo han advertido en las cartas entregadas y a pesar de la anuencia gubernamental, el pueblo wixárika ha continuado su peregrinar en el “camino difícil pero firme en convicción” de detener la amenaza que se ciñe sobre el corazón de la vida y de su cultura.
Los viejos y jóvenes sabios wixaritari saben que más allá de los amplios horizontes de su visión del mundo hay otras formas cargadas de ambición y de obscuridad, saben del poder y de sus argucias, y saben que hay que ir a poner límites allá donde las cosas se definen. Y es por eso que este año llevaron su peregrina lucha más allá del territorio mexicano.
A principios de febrero de 2011 los wixritari viajan a ciudad de Mirando, Texas, para reunirse con la Iglesia Nativa Americana (NACNA)[5] que resuelve hermanarse con el pueblo Wixárika en el Frente de Defensa de Wirikuta Tamatsima Waha´a y coordinarse con el mismo para demandar la cancelación inmediata de todas la concesiones mineras. Además, la NACNA se compromete a apoyar “política, técnica y económicamente la aplicación de un modelo alternativo de desarrollo en la región de Wirikuta”.[6]
Para el 19 de mayo, los wixaritari vuelven a cruzar fronteras y comparecen ante el Décimo Foro Permanente de la ONU para denunciar el caso y solicitar la intervención de la ONU en la solución de sus peticiones[7]; hecho que ha tenido eco en la participación activa de James Anaya relator especial de la ONU comisionado para llevar el caso de Wirikuta, así como en los recientes resultados de la reunión que mantuvo una delegación wixárika el 28 de octubre con integrantes del Alto Comisionado de la ONU que se manifestaron por “dar seguimiento y atención directa a la violación de derechos de los pueblos indígenas que suponen las concesiones mineras en la región”[8].
Mismo en mayo, vestidos con sus trajes tradicionales y llevando un bastón tradicional como símbolo de solidaridad con los pueblos del norte, los delegados wixaritari Jesús Lara Chivarra y Cilau Candelario Valadéz, viajaron desde la sierra de Jalisco y Nayarit para entrar a la junta anual de los accionistas de First Majestic Silver Corp. En principio, los cuerpos de seguridad les prohibieron el paso, pero finalmente pudieron entregar su mensaje a la empresa y al mundo:
“Ellos nos trataron de intimidar, pero nuestra presencia aquí lo hicimos para demostrar que podemos venir a su tierra, hablar su idioma y no nos intimidan aunque nos pongan policías, nos pongan obstáculos…”[9]
Los wixaritari han dejado claro que su peregrinar en esta lucha ha llegado y llegará a donde sea necesario, que su defensa de la vida no tiene fronteras. De esta manera, bien firmes y con la cabeza en alto, con sus ropas tradicionales coloridas, bordadas con venados, hikuris -símbolos de su cultura- el pueblo wixárika ha ido en busca de los hombres del poder y del dinero; se ha erguido ante los altos funcionarios de la ONU, de la transnacional canadiense First Majestic Silver, y del jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón para manifestar que el Pueblo Wixarika no va a negociar, porque el corazón de su madre, la tierra, no se vende.
El MPJD y las otras víctimas de la guerra
Al lado del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) el pueblo wixárika encaminó su peregrinar en la llamada “ruta del dolor” acompañando  en su recorrido por el país a las víctimas de la guerra contra el narcotráfico.
De norte a sur la demanda de “alto a la guerra” se internó las entrañas de un México desgarrado por la violencia atroz de los grupos criminales y el Estado mexicano, cuyo fracaso habla a través de los más de 50 mil muertos, 20 mil desaparecidos y miles de desplazados y huérfanos que ha dejado esta guerra.
Además del dolor inconmensurable de las víctimas, las caravanas[10] recogieron la voz e indignación de los pueblos originarios del norte y del sur cuya historia de agravios se cuenta en “la larga noche de los 500 años” denunciada en 1994 por el Ejército Zapatista de Liberación  Nacional.
La demanda de “paz y justicia para los pueblos indígenas de México” de nueva cuenta se hace presente, ahora en un escenario de agravios potencializados por la guerra contra el narcotráfico, por la creciente incursión de grupos paramilitares y criminales en territorios indígenas, y por la voracidad del sistema capitalista neoliberal cuya cara servil a los intereses extranjeros deja asomar su rostro más brutal.
La historia aún es presente y la guerra de baja intensidad contra los pueblos originarios ahora toma forma de destrucción de los territorios, de desplazamiento, de desapariciones forzadas, de asesinatos, de violación a los derechos fundamentales, de acoso militar y paramilitar, de represión y de criminalización.
Así lo expresa la palabra de los pueblo originarios que en esta ruta del dolor se manifestó a través de los p’urépechas de Cherán, de los nahuas de Ostula, de los wixaritari (huicholes) de la Sierra Madre Occidental, de los rarámuri (taraumaras) de Chihiuahua, de los coras y tepehuanes de Durango, de los mepa´a (tlapaneos) y na´a savi (mixtecos) de la Policía Comunitaria de Guerrero, de los triquis de San Juan Copala,  y a través de la memoria masacrada de las Abejas de Acteal.
Los agravios hacia las comunidades indígenas no han cesado y por el contrario se disfrazan de nuevas formas de brutalidad que se manifiestan a través de una guerra por el control de los recursos y los territorios, que a su paso amenaza la existencia de culturas milenarias, tal es el caso de los wixaritari que hoy ven en peligro la vida y permanencia de su pueblo por las empresas transnacionales.
En su camino por defender Wirikuta, en el marco del MPJD los wixaritari se hicieron escuchar a lo largo del recorrido de la Caravana al Sur donde su palabra también se extendió a través de la voz del Javier Sicilia, que en Xalapa, Veracruz, hizo una advertencia a los gobernantes y un llamado a la comunidad internacional:
“Tocar Wirikuta es un crimen contra la humanidad, Wirikuta es el espíritu de un pueblo que se ha vuelto el espíritu universal, tocar Wirikuta es tocar el cosmos; si la tocan es un crimen imperdonable. Hacemos un llamado muy severo y muy fuerte a las autoridades y lo señalamos frente al mundo que si tocan Wirikuta y se lo entregan a empresas mineras y sobre todo extranjeras están cometiendo un crimen contra el cosmos, los señalamos y le pedimos a la comunidad internacional que presione para salvar Wirikuta”.
Junto con el MPJD los wixaritari han establecido un diálogo directo con los representantes del gobierno federal, ello pese a su reticencia de dar escucha a las demandas indígenas incluidas en el Pacto Nacional firmado el 10 de junio de este año en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Desde el primer Diálogo por la Paz en el Castillo de Chapultepec llevado a cabo el 24 de junio, hasta el segundo encuentro con el ejecutivo del pasado 14 de octubre; hubieron 16 diálogos con representantes del gobierno y miembros de la sociedad civil, en los cuales hubo un avance lento y deficiente que resultó en el segundo  encuentro con una réplica mediocre frente a las demandas puntuales del movimiento, donde el tema indígena fue nulificado por parte del representante del Ejecutivo, Felipe Calderón, que al tener que responder sobre las demandas de los pueblos originarios contestó: del tema indígena no voy a hablar, para después vanagloriarse de “todo” lo que su gobierno ha hecho por las comunidades indígenas.
Pese a los intentos por invisibilizar su presencia e impedir que un representante de los pueblos indígenas ocuparon un lugar en la mesa de intervenciones; en una intervención audaz, Santos de la Cruz se paró ante la comitiva gubernamental –predispuesta a un “diálogo” que para ellos no es más que un espectáculo mediático- y tomó el micrófono para exigir de cara al ejecutivo la cancelación inmediata de las concesiones mineras otorgadas en territorio sagrado de Wirikuta.
Salvemos Wirikuta: Corazón sagrado de México “El Momento es Ahora”
El FDW ha asumido desde su conformación la lucha en defensa del territorio sagrado del pueblo wixárika, llevando acabo acciones de vinculación con la sociedad civil, de recaudación de fondos, de difusión y de cobertura.
En el marco de estos esfuerzos, acompañados por integrantes y organizaciones de la sociedad unidas en un solo frente de lucha, el pasado 26 y 27 de octubre, tuvieron lugar las movilizaciones de la jornada “El momento es ahora. Salvemos Wirikuta, Corazón sagrado de México”, que en un acontecimiento histórico, logró movilizar desde la Sierra Madre Occidental a una delegación del pueblo Wixarika de aproximadamente 200 indígenas, entre autoridades, jicareros, consejos de ancianos, mujeres y niños, que llegaron a la ciudad de México representando a cada una de las comunidades que lo conforman, para exponer las razones de la legítima defensa de su territorio y su cultura, y a hacer un llamado a México y al mundo para su defensa.

A su llegada a la capital del país, el FDW y la delegación wixárika, ofrecieron una conferencia de prensa en la que se explicita el mensaje que vinieron a traer el pueblo wixárika a través de sus cuatro comunidades principales, San Sebastián, San Andrés, Santa Catarina y Bancos de San Hipólito, unidas en un solo rezo y canto de lucha:
“Hoy precisamente estamos aquí, no por gusto sino porque existe esa necesidad y porque existe esa urgencia de que aprendan esa palabra:  respeto. Hacia el pueblo indígena, hacia el pueblo wixárika y hacia todos los humanos (…) Eso es lo que estamos exigiendo, porque nosotros sabemos cuidar el mundo, y a eso es lo que le estamos apostando, cuidando el mundo, el planeta, a la madre tierra. Esa la palabra de nuestros ancestros, y queremos que el estado mexicano lo tome minuciosamente y lo considere, así como se ha vestido con los trajes wixaritari, comprometiéndose a respetar nuestro sitio sagrado, que también se ponga la camiseta para retirar esas concesiones. Wirikuta no se vende, se ama y se defiende. Hoy convocamos: ‘Salvemos Wirikuta, corazón sagrado de México’”.[11]
Por la tarde del día 26, los wixaritari llevaron su palabra a la UNAM, en donde la comunidad universitaria dio la bienvenida y manifestó su apoyo incondicional, también refrendado el día 27 por estudiantes y académicos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
Una vez que los rezos de la delegación de 200 wixaritari se elevara en una ceremonia en la pirámide de Cuicuilco, para dar luz a las velas de la vida como un solo pueblo; el día 27 por la tarde, salió del Ángel de la Independencia una manifestación inédita, rica en colores y convicción, que con la concurrencia de más de 3 mil personas intentó arribar a la residencia oficial de los Pinos. No obstante, los pasos de este peregrinar fueron detenidos por vayas y granaderos, que apenas permitieron el acceso a una comitiva que pasó a entregar una nueva carta con la exigencias del pueblo wixárika.
Así, a lo largo de estos días de movilización, la palabra del pueblo wixárika hermanada con las voces que a nivel nacional e internacional apelan a la conciencia sobre el significado vital de Wirikuta, exigieron el cese a las pretensiones mineras y agroindustriales que de concretarse conducirían a la destrucción del territorio sagrado y de la cultura Wixárika, y más temprano que tarde, de la humanidad. “Es un precedente histórico, sino se respeta Wirikuta, por lo tanto, no se va a respetar el planeta”[12].
“Wirikuta no se vende”, estas son las palabras que han acompañado el peregrinar de los wixaritari que en su camino se va fortaleciendo a través de las voces que se suman a la defensa organizada de Wirikuta, que se extiende desde los indígenas de la Iglesia Nativa Americana, hasta el canto de artistas reconocidos como Rubén Albarrán de Café Tacuba, Roco y Moyenei de Sonidero Mestizo, Lengualerta; y de actores como Daniel Giménez Cacho, Gael García Bernal, Ana Claudia Talancón, José María de Tavira, Miguel Rodarte y Damián Alcazar; así como de Manu Chao y Aterciopelados que también han comprometido su apoyo.

No obstante la fuerza de la resistencia que ha venido gestando el pueblo wixárika, ahora acompañada por diversos sectores de la sociedad civil nacional e internacional, la garra del capital se posa acechante y sínica sobre Wirikuta, y las amenazas de la devastación natural, de la destrucción de la biodiversidad y de la pérdida del patrimonio cultural, son latentes.
Las transnacionales, cobijadas por el gobierno, siguen apostando al desgaste, a la simulación y a la cooptación. Ofrecen migajas de oro a cambio del agua pura, unos cuantos puestos de trabajo a costa del Cerro del Quemado, más promesas de desarrollo por certezas de devastación, residuos de plata y oro a cambio de su territorio sagrado, a cambio de la vida. Es esta la lógica del capital,  imposibilitada para entender que la vida no está en venta.
Los pueblos indígenas de México vuelven a dar lecciones de dignidad. En medio de la guerra y lo turbio de un panorama nacional desesperanzador por incierto, el pueblo wixarika, los nahuas de Santa María Ostula, las comunidades zapatistas, el pueblo de Cherán Keri, las comunidades de la montaña de Guerrero, reiteran en un mensaje unísono: la tierra y la propia cultura no se negocian, y en el camino por la defensa de la vida no hay marcha atrás.
Hoy el reto es defender Wirikuta partiendo de que la amenaza de desterritorialización y reestructuración de los territorios indígenas, refuncionalizados a la dinámica del mercado internacional, representan en lo inmediato una amenaza a su cultura y en el caso de Wirikuta una amenaza para toda la humanidad.
La defensa del corazón sagrado de México pasa ahora por un momento crucial, y es imprescindible asumir que la lucha del pueblo wixárika es nuestra, pues Wirikuta es pilar que sostiene el mundo, transmite conocimiento y permite la vida. Si no somos capaces de esta defensa frente a la ambición voraz del capital transnacional y el gobierno desnacional, entonces el destino de la humanidad es –como bien advierte el pueblo wixárika- la vuelta a la obscuridad, la destrucción de la vida.
Las actuales y vigentes demandas del pueblo Wixárika expresadas en la carta entregada al Ejecutivo en el contexto de la movilización del 27 de octubre, señalan claramente sus exigencias innegociables.
 “Somos la Nación junta. Todas las comunidades juntas. Todas las comunidades wixaritari puestas de acuerdo para venir con ustedes a exigir que nos cumpla urgentemente las siguientes peticiones que se basan en nuestros derechos constitucionales y en la palabra que usted dio de proteger nuestros lugares sagrados en el pacto Hauxa Manaka en el año 2008.”
1.         Cancele las concesiones mineras que el Estado mexicano otorgó en el área Natural Protegida de Wirikuta, tanto en la Sierra de Catorce así como en el bajío donde crece la planta  sagrada Hícuri.
2.         Que se frenen los megaproyectos de empresas agroindustriales en el área donde crece el Hícuri.
3.         Que se ponga en marcha un proyecto alternativo, que genere trabajo a los pobladores locales y al mismo tiempo convierta a Wirikuta en una Área Natural Protegida, que sea un modelo de conservación ecológica reconocida mundialmente.
4.         De igual forma demandamos que los sitios sagrados de Xapawiyemeta, en la laguna de Chapala, Jalisco, Hauxa Manaka, en el estado de Duango, y Tatei Haramara, en el puerto de San Blas, Nayarit, tengan derechos federales que garanticen su preservación y regeneración ecológica y mantengan su condición de patrimonio cultural wixarika blindados contra las privatizaciones.
5.         No es esta la primera carta. Le hemos entregado a través de diversas comisiones de nuestras autoridades tradicionales y agrarias estas mismas peticiones. Y no hemos obtenido respuesta. Hoy venimos hasta su casa presidencial de los Pinos a pedir que nos escuche y que cumpla su palabra. Nuestros lugares sagrados son tesoros de vida para todo el mundo.  Es su obligación como presidente protegerlo, ahora es el momento.
6.         Por último le solicitamos una audiencia personal con usted, en su carácter de jefe del Estado Mexicano, con la finalidad de establecer una mesa de trabajo para dar solución a los puntos antes mencionados. Esperamos su respuesta y volveremso todas las veces que sean necesarias para cuidar la vida.[13]

http://www.agenciasubversiones.org/?p=2062

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--    Salvemos Wirikuta Tamatsima Wahaa          Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa                @FDWirikuta           Facebook - Salvemos Wirikuta  Playeras con Causa   Venado Mestizo

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